Opinión: Todo debemos ser buenos ciudadanos

Siempre he querido hablar sobre un tema que afecta a todas las ciudades de habla hispana. La urbanidad, la convivencia, es algo que se diluye a medida que las ciudades crecen. Aunque las leyes estén ahí para ser cumplidas, la verdad que la relación entre el conductor y el peatón deja mucho que desear. Incluso en aquella ciudades donde se aprecia un comportamiento ejemplar por parte de los conductores, los peatones incumplen las leyes.

Ciertamente las calles están hechas para ser transitadas a pie, pero incluso en ciudades muy organizadas como Barcelona, España, las estrictas leyes de transito no parecen afectar a los peatones; al menos no tanto como se le aplican a los conductores. La diferencia es abismal. Los propios conductores dan fe de ello.

El conductor es culpable hasta que se demuestre lo contrario

No se deben tergiversar mis palabras – no me opongo a los estatutos de control y sanciones hacia los conductores-. Sin embargo he de decir que las diferencias entre peatones y conductores son muy injustas. Todos somos ciudadanos y tenemos que ser igual de responsables y considerados. Es suficiente trabajo ser un buen conductor y estar pendiente de los alrededores, para además estar alerta de caminantes que ponen en riesgo su integridad física y la de los demás. Es claro que no todos compartimos la misa responsabilidad, pero las normas de convivencia deben de respetarse.

Esta imagen es cortesía de la página web lv16.com.ar

He presenciado incontables incidentes donde los peatones cruzan a mitad de la calle sin verificar la luz de paso, y los conductores hacen lo imposible por esquivarlos. Las sanciones a estas personas son inexistentes. Los casos donde hay afectados, siempre es el conductor aunque este haya cumplido con las normas de transito.

Durante un verano que viví en Barcelona, me llevé la gran sorpresa que los conductores eran de los mejores y más cautelosos que hay en el mundo; los peatones… todo lo contrario.

 

 

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